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El nieto de
los Reyes Católicos, Carlos I de España y V de Alemania,
eligió para pasar los últimos años de su existencia
la tranquilidad y el sosiego de la Extremadura Castellana, concretamente,
El Monasterio de Yuste.
En su camino de regreso, llega a Tornavacas
el día 11 de noviembre de 1556 donde repone fuerza para iniciar
la última etapa de su viaje. Es ahí donde le recomiendan
que continué su camino a través de la Vera
lo que le llevaría 4 días de viaje.
La impaciencia del Monarca por llegar a su retiro
y carácter impetuoso, le hacen tomar una decisión que
pasará a la historia: atajar por las sinuosas y ásperas
sendas de Puerto Nuevo (en la actual Sierra de Tomantos) para poder
llegar a Jarandilla en una sola jornada de viaje.
Y así fue, al día siguiente emprendió
su última aventura, atravesando caminos escabrosos en los que
tenía que dejar su litera para viajar en silla de manos cuando
no a hombros de los lugareños. Lo consiguió, al final
de esa jornada fue recibido en el Castillo del Conde de Oropesa como
su era su intención, pero fueron tales sus penurias en el camino
que al finalizar el Puerto pronunció una de sus muchas frases
legendarias: " ¡Ya no franqueré
otro puerto que el de la muerte!".
Desde entonces, esa ruta que une el Valle
del Jerte con la Vera
es muy popular entre los aficionados al senderismo, que se deleitan
con sus maravillosos paísajes a través de sus 24 Km
de recorrido.
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RUTA INTERACTIVA |
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