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Durante
el siglo XIV, diversos grupos de hombres, en España
y en Italia, deciden seguir el linaje espiritual de San Jerónimo,
cuyos grandes ideales fueron la Sagrada Escritura y la vida
monástica.
 Los
orígenes de la Orden de San
Jerónimo datan del
siglo XIV,y surge en uno de los momentos más
decadentes de la vida religiosa y eclesiástica española.
De la mano de Pedro Fernández Pecha y Fernando Sánchez
de Figueroa, entre otros muchos ermitaños repartidos
por el territorio español, aflora el deseo de abrazar
la vida cenobítica. El 18 de octubre de 1373, Gregorio
XI les otorga la Regla de San Agustín, lo que les permite
llamarse por primera vez hermanos o ermitaños de San
Jerónimo.
En
1415, momento de la unión de la orden, existían
un total de 25 Monasterios. En el siglo XVI se alcanza la
cifra de 48, pero con la llegada de la Revolución Liberal
(s. XIX), los monjes se ven obligados a abandonar sus monasterios,
quedando en la actualidad dos comunidades, una en Santa
María del Parral (Segovia) y la otra en el Monasterio
de Yuste (Cáceres).
 Actualmente
el Monasterio de Yuste, por su papel
histórico-artístico,
constituye un importante punto de
referencia , además de la notable belleza natural
del entorno donde está ubicado.
A
principios del siglo XV (1407), se inicia la construcción
del primer monasterio para acoger a los hermitaños
de la Vera, que más tarde pasarían a ser miembros
de la Orden de San Jerónimo.
En
1556 Carlos V eligió como enclave para su vida monástica
el Monasterio de Yuste, que sufrió las reformas necesarias
para acoger al emperador y su séquito de 70 personas.
Tras
la muerte de Carlos V en 1558, el Monasterio de Yuste sufrió
la devastación de la guerra y sus aposentos quedaron
casi por completo destruidos o incendiados.
E
n 1949, se inició la reconstrucción del monasterio,
respetando el diseño y los proyectos originales, gracias
a lo cual podemos en nuestros días disfrutar de este
enclave de tan indiscutible interés histórico
y belleza arquitectónica.
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